lunes, agosto 24, 2026
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El pentapartito de Torrevieja que prometió un cambio y terminó dividido

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El Ejecutivo liderado por José Manuel Dolón llegó al Ayuntamiento con la promesa de abrir una nueva etapa política, pero la salida de Sueña Torrevieja y el incumplimiento del relevo pactado en la Alcaldía evidenciaron las dificultades de gobernar con cinco formaciones diferentes

La historia política reciente de Torrevieja tiene uno de sus capítulos más singulares en el conocido como pentapartito, el gobierno municipal que en 2015 puso fin a casi tres décadas consecutivas de alcaldías del Partido Popular. Un experimento político que despertó grandes expectativas, pero que también estuvo condicionado desde el principio por la heterogeneidad de las fuerzas que lo integraban y por una mayoría municipal que obligaba al entendimiento permanente.

Las elecciones municipales de mayo de 2015 dejaron al PP como fuerza más votada, con 11 concejales, frente a los cuatro del PSOE, cuatro de Los Verdes, dos de Sueña Torrevieja, dos de Ciudadanos, uno de APTCe y uno de Esquerra Unida.

El resultado abrió la puerta a una complicada negociación entre varias formaciones con el objetivo común de desalojar al PP de la Alcaldía. Finalmente, PSOE, Los Verdes, Sueña Torrevieja, APTCe e Izquierda Unida alcanzaron un acuerdo de gobierno. José Manuel Dolón, de Los Verdes, fue elegido alcalde con 14 votos, gracias también al apoyo de Ciudadanos en la investidura, aunque esta formación quedó fuera del Ejecutivo municipal.

Un gobierno unido por el objetivo de desalojar al PP

El pentapartito nació con un importante componente de cambio político. Sus integrantes presentaron siete grandes ejes programáticos y defendieron la necesidad de iniciar una nueva forma de gestionar el Ayuntamiento.

Pero desde una perspectiva política, aquella alianza tenía una dificultad evidente: cinco partidos muy diferentes debían ponerse de acuerdo para gobernar una ciudad de 25 concejales sin disponer de una mayoría holgada propia.

Además, el acuerdo incluía una circunstancia especialmente llamativa: la Alcaldía debía ser rotatoria. José Manuel Dolón ocuparía el cargo durante los dos primeros años y posteriormente debería tomar el relevo la socialista Fanny Serrano.

Aquella fórmula pretendía garantizar el equilibrio entre los socios, pero terminó convirtiéndose en uno de los elementos más controvertidos de la legislatura.

La primera gran grieta llegó apenas un año después

La imagen de unidad comenzó a resquebrajarse pronto. En octubre de 2016, Sueña Torrevieja decidió abandonar el gobierno municipal después de aproximadamente dieciséis meses formando parte del Ejecutivo.

La formación justificó su salida por discrepancias con las políticas desarrolladas por el gobierno y aseguró que pasaría a ejercer una oposición constructiva. La ruptura dejó al gobierno de José Manuel Dolón en una situación mucho más precaria.

La salida de Sueña no fue un detalle menor. El pentapartito había sido construido precisamente sobre la suma de distintas fuerzas políticas y, cuando una de ellas abandonó el Ejecutivo, el proyecto perdió una parte importante de la estabilidad que necesitaba para afrontar el resto de la legislatura.

La Alcaldía rotatoria tampoco llegó a cumplirse

Otro de los elementos que evidenció las dificultades del pacto fue el compromiso inicial de que Fanny Serrano sustituyera a José Manuel Dolón al frente de la Alcaldía en 2017.

El relevo estaba contemplado expresamente en el acuerdo alcanzado por los partidos que formaban el gobierno. Sin embargo, Serrano nunca llegó a convertirse en alcaldesa y Dolón permaneció en el cargo hasta el final del mandato.

La situación resulta especialmente significativa porque aquella Alcaldía rotatoria había sido una de las piezas fundamentales para conseguir que fuerzas diferentes aceptaran la investidura de Dolón.

Un experimento político con muchas dificultades

El pentapartito de Torrevieja puede analizarse desde dos perspectivas. Por un lado, supuso un hecho histórico: acabó con 28 años consecutivos de gobiernos del PP y demostró que el mapa político de la ciudad podía cambiar.

Pero, por otro, también dejó la imagen de un gobierno condicionado por las diferencias entre sus propios integrantes.

La salida de Sueña Torrevieja, la pérdida de cohesión y el hecho de que no se produjera el relevo de Alcaldía previsto inicialmente son algunos de los episodios que explican por qué aquella experiencia terminó siendo recordada como una etapa de compleja convivencia política.

Más que una mayoría sólida surgida de las urnas, el pentapartito fue el resultado de un acuerdo entre formaciones que compartían principalmente un objetivo: evitar que el PP continuara gobernando Torrevieja. El verdadero reto llegó después, cuando hubo que transformar ese acuerdo electoral en un proyecto de gobierno estable.

Y ahí estuvo precisamente una de las principales debilidades de aquella legislatura.

Un capítulo que todavía forma parte del debate político local

Más de una década después, el pentapartito continúa siendo utilizado como referencia en el debate político de Torrevieja. Su recuerdo sirve tanto para reivindicar el valor de los pactos entre distintas fuerzas como para poner sobre la mesa los riesgos de construir gobiernos sobre acuerdos complejos y con intereses políticos diferentes.

La experiencia de 2015 dejó, en definitiva, una conclusión difícil de ignorar: ganar una Alcaldía mediante un pacto es una cosa y mantener unido durante cuatro años a un gobierno formado por cinco partidos es otra muy diferente.

El pentapartito consiguió cambiar el gobierno de Torrevieja después de casi tres décadas, pero las tensiones internas terminaron condicionando buena parte de aquella legislatura y convirtieron aquel periodo en uno de los episodios políticos más singulares de la historia reciente de la ciudad.

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