Tras la intensidad de la Semana Santa, Torrevieja vive uno de sus días más populares con la celebración del Lunes de Pascua, conocido tradicionalmente como el día de la mona.
Durante esta jornada, miles de vecinos y visitantes salen a disfrutar del aire libre en una tradición que combina gastronomía, familia y naturaleza, convirtiéndose en una de las citas más esperadas del calendario local.
Una tradición que se vive en la calle… y en el campo
Desde primera hora de la mañana, grupos de amigos y familias se desplazan hacia distintos puntos del entorno natural para pasar el día. Lugares como parques, pinadas y zonas cercanas al litoral se llenan de ambiente festivo, con reuniones que se prolongan durante toda la jornada.
El Lunes de Pascua supone un cambio de tono respecto a los días anteriores, dejando atrás el recogimiento para dar paso a una celebración abierta, alegre y participativa.
La mona, protagonista indiscutible
El elemento central de esta tradición es la mona de Pascua, un dulce típico que simboliza el final de la Cuaresma. Este postre, que suele incluir huevo o chocolate, se convierte en el broche perfecto de las comidas al aire libre.
Junto a la mona, no faltan platos tradicionales como tortillas, embutidos o carnes, que forman parte de los habituales picnics que se organizan durante este día.
Convivencia, ocio y tradición
El Lunes de Pascua en Torrevieja es también sinónimo de ocio compartido. A lo largo del día es habitual ver:
- Juegos en grupo
- Actividades deportivas improvisadas
- Cometas en el cielo
- Música y reuniones al aire libre
Todo ello en un ambiente marcado por la convivencia y la participación intergeneracional.
Una tradición arraigada en la identidad local
La celebración de “irse de mona” forma parte de la identidad cultural de Torrevieja desde hace generaciones. Cada año, esta costumbre se mantiene viva, adaptándose a los nuevos tiempos pero conservando su esencia.
Torrevieja despide la Semana Santa con un día de celebración
Con el Lunes de Pascua, Torrevieja pone el broche final a la Semana Santa con una jornada que combina tradición, gastronomía y convivencia.
Un día en el que la ciudad cambia el silencio por la alegría y en el que la mona vuelve a reunir a miles de personas en torno a una costumbre que sigue más viva que nunca.




