El Carnaval marca el inicio del camino hacia la Cuaresma, el periodo previo a la Semana Santa en el calendario cristiano
El Carnaval y la Semana Santa están más relacionados de lo que muchos piensan. Aunque hoy se viven de manera muy diferente —uno como fiesta popular llena de disfraces y el otro como celebración religiosa de recogimiento— ambos forman parte del mismo calendario litúrgico cristiano y están directamente conectados.
El Carnaval, antesala de la Cuaresma
El Carnaval se celebra justo antes del Miércoles de Ceniza, día que marca el inicio de la Cuaresma, un periodo de 40 días de preparación espiritual para la Semana Santa.
El orden en el calendario es el siguiente:
Carnaval → Miércoles de Ceniza → Cuaresma → Semana Santa
Por tanto, el Carnaval no es una fiesta aislada, sino que históricamente funciona como la antesala del periodo de reflexión que culmina con la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo durante la Semana Santa.
El significado histórico del Carnaval
Tradicionalmente, el Carnaval era un tiempo de celebración, abundancia y cierta permisividad social antes de comenzar la Cuaresma, etapa caracterizada por el ayuno, la abstinencia y la penitencia.
De hecho, el término “Carnaval” podría proceder del latín carne vale, que significa “adiós a la carne”, en referencia a la prohibición de consumir carne durante determinados días de la Cuaresma.
Esta dualidad entre fiesta y recogimiento ha marcado durante siglos la cultura popular en numerosos países, especialmente en España y Latinoamérica.
¿Por qué cambian de fecha cada año?
Tanto el Carnaval como la Semana Santa cambian de fecha cada año porque dependen del calendario lunar. La Semana Santa se celebra el primer domingo después de la primera luna llena tras el equinoccio de primavera. A partir de esa fecha se cuentan hacia atrás los 40 días de Cuaresma, situando así el Carnaval en fechas variables entre febrero y marzo.
Dos tradiciones, una misma raíz
Aunque hoy en día el Carnaval se vive mayoritariamente como una fiesta cultural y turística, y la Semana Santa como una celebración religiosa, ambas comparten una raíz histórica común dentro del calendario cristiano.
El Carnaval representa la celebración previa al recogimiento. La Semana Santa simboliza el momento culminante de la tradición cristiana. Juntas forman parte de un mismo ciclo que combina cultura, historia y tradición.





